Seguidores

jueves, 20 de abril de 2017

Erotismo



El erotismo es una ilusión. Existe como fantasma pero su mito está escrito en el cuerpo. En la piel llevamos ese destino ardiente y brota de pronto como un ser sonámbulo. Su aventura es querer tocar el fuego, soñar despierto, asombrarse, tratar de comprender, equivocarse, acariciar y ser acariciado, convertirse en el fuego que está tocando. Vivir una breve y equívoca épica del tacto.

sábado, 8 de abril de 2017

Insultos en las redes



“Habla cuando tus palabras sean tan suaves como el silencio".

Parece que en las redes, amparados en un irreal anonimato, la gente se permite insultos graves, amenazas, deseos malsanos y toda clases de barbaridades, mentiras y calumnias contra todos aquellos que no opinan como ellos, en política, religión o temas sociales; está bien la disparidad de opiniones y la libertad de expresión pero hay que medir las descalificaciones gratuitas y, en todo caso, argumentar civilizadamente nuestras opiniones.

Hoy me reitero en algo que ya os conté una vez, y es que no dejan de aparecer personas que hablan sin pensar y pretender (en el mejor de los casos) solucionar el daño con un lo siento:

"Mi carácter impulsivo, cuando era niño me hacia reventar en cólera a la menor provocación, la mayoría de las veces después de uno de éstos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.
Un día mi maestro, que me vio dando excusas después de una explosión de ira, me llevó al salón y me entregó una hoja de papel lisa y me dijo:- ¡Estrújalo!
Asombrado obedecí e hice con él una bolita.- Ahora -volvió a decirme- déjalo como estaba antes.
Por supuesto que no pude dejarlo como estaba, por más que traté el papel quedó lleno de pliegues y arrugas.
El corazón de las personas -me dijo- es como ese papel... La impresión que en ellos dejas, será tan difícil de borrar como esas arrugas y esos pliegues.

viernes, 24 de marzo de 2017

El misterio de la música



Ninguna de las muchas explicaciones que he leído sobre el misterio de la música me parece satisfactoria: por qué nos importa tanto, por qué nos cuesta vivir sin ella, si no tiene en sí misma ningún contenido inteligible, si no podemos decir que nos sirva para nada, y si además nos puede provocar efectos tan diversos: tristeza y euforia, ternura y energía, abandono y vigilia, ensoñación y lucidez.
Tal vez la lectura es un vicio que permite menos variaciones: pero la música podemos disfrutarla mientras nos hace compañía de fondo y también cuando nos sentamos codiciosamente para escuchar por primera vez un disco recién adquirido, en una grabación de hace muchos años y en la inmediatez de una sala de conciertos o de un club, en soledad o en compañía, en el recogimiento severo de una sesión de cámara o mientras gozamos de una copa en un local de jazz.